Aprendiendo a elaborar la laboriosa receta del cuidado a los mayores

CuidarteParaCuidar1El cuidado de una persona mayor implica múltiples tareas y responsabilidades, así como grandes dosis de tiempo y esfuerzo, características que hacen no sea una tarea sencilla, especialmente, cuando toda la carga recae sobre la misma persona. Se trata, además, de una labor poco reconocida, no solo en lo personal, también en lo económico y los derechos laborales de las personas que lo desarrollan profesionalmente. Y, sin embargo, es un trabajo que requiere de numerosos ingredientes y de calidad.

Y enseñar a cocinar esa receta de la mejor manera ha sido el objetivo de Cuidarte para cuidar, el taller que hemos desarrollado durante los primeros días del mes de marzo en la sede de Progestión en Valladolid a través del Servicio de Apoyo Psicosocial a Mujeres Migrantes WARMI. Durante 18 horas, hemos abordado el trabajo que muchas mujeres migrantes desarrollan en nuestra sociedad, acercando a las participantes en el mismo, los principales ingredientes para el cuidado de personas dependientes.

CuidarteParaCuidar2Por un lado, tenemos los conocimientos. El taller lo hemos centrado en la enfermedad de Alzheimer, aproximándonos a ella, a la definición de sus síntomas y a la evolución de los mismos, así como algunas señales físicas y  fisiológicas que nos pueden dar pistas de que algo no funciona en las personas a la que atendemos. También hemos abordado la estimulación cognitiva de las personas a las que cuidamos, aprendiendo que, de manera muy sencilla y utilizando elementos cotidianos, podemos ayudar a que mantengan por más tiempo sus capacidades y autonomía, lo cual también será facilitador de nuestra tarea.

Las habilidades son otro de los ingredientes de esta receta. En este campo, hemos trabajado las que puedan hacer más sencillo el trato con las familias, especialmente, la comunicación asertiva. Hemos aprendido algunas técnicas que podemos emplear para hacer valer nuestros derechos y necesidades como trabajadoras, respetándonos a nosotras mismas y haciendo que nos respeten en el entorno familiar de la persona dependiente. Y hemos salido del taller con la intención de ponerlas en práctica en nuestro día a día, esperando que supongan alguna pequeña mejora ¡ojalá así sea!

No nos hemos olvidado de las capacidades, como la de empatizar con la situación de vulnerabilidad que vive la persona a la que se atiende, de autocuidado… Y aquí nos hemos parado a reflexionar sobre cómo podemos cuidarnos para seguir cuidando. Sentir, reconocer, nombrar y aceptar nuestras emociones ante nuestra labor de cuidadoras, respetarnos, buscar espacios para compartir con otras mujeres cuidadoras (o no) procurarnos espacios de aireación y de descanso, de ocio, de relajación…

CuidarteParaCuidar3Y para finalizar la receta, es necesaria una buena dosis de puesta en valor de nuestra tarea, de nuestro saber hacer, de nuestra valía como personas ante los demás y ante nosotras mismas. Todo esto nos permitirá desempeñar nuestros trabajos sin dejar de cuidarnos a nosotras mismas. Una reflexión que coincidió con la celebración del Día de la Mujer, a la que también nos sumamos todas las participantes en el taller.

Somos conscientes de que la atención a personas dependientes no es una tarea sencilla, pero esperamos que el curso haya aportado a estas grandes mujeres herramientas que les ayuden a ser todavía más grandes.

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